Hank Williams


Desde un punto de vista estrictamente musical, creemos que nadie con apenas seis años de carrera musical y 29 años de edad haya podido influir de manera tan fundamental en la evolución de la música norteamericana, como lo fue el caso de Hank Williams. Es que con la muerte de Hank a tan temprana edad, comenzó a gestarse un estilo musical que marcaría una impronta en el incipiente circuito comercial discográfico: el Honky Tonk. Este estilo que proliferara en bares de dudosa reputación (con la sola presencia de una guitarra con amplificador y una batería), y que fuera iniciado por cantantes como Ernest Tubb, Merle Travis o Al Dexter, hallaría en Hank Williams a la persona que le trasmitía a esa música, un dejo lastimero y sentimentalista, enmarcado en letras que narraban los inconvenientes y problemas sociales que tenían los habitantes de las zonas rurales.


Hijo de un ingeniero ferroviario llamado Elonzo Huble Williams, Hank tenía una hermana llamada Irene, y un hermano que había muerto apenas él había nacido. Comienza a cantar ya a los cinco años en los coros de la iglesia donde su madre Jessie tocaba el órgano, despertando allí su vocación por la música. Viendo el entusiasmo de su hijo, sus padres le regalan una guitarrra a los ocho años de edad, con la cual inicia sus prácticas y compone rudimentarios temas. Entrada la adolescencia, y ya mudado junto a su familia a Montgomery (donde su madre abre una casa de huéspedes para sobrevivir, ya que su eposo estaba internado en un psiquiátrico para veteranos de la Primera Guerra Mundial), Hank comienza a cantar dentro de un estilo bluesero influenciado por un cantante callejero negro llamado Ruf “Tee-Toot” Payne.
Eran épocas donde la gran depresión de los ’30 seguía con sus secuelas económicas. Hank a todo esto, aprende las habilidades que tenía Tee Toot para ganarse el sustento acaparando la audiencia y entretenerla, lo cual sería en Hank un rasgo muy importante en su cautivante contacto con la audiencia.
Llega el momento de participar en un concurso para aficionados en el Empire Theatre de Montgomery, en el cual se presenta con una banda propia (The Drifting Cowboys) logrando alzarse con el primer premio - apenas 15 dólares - aunque suficiente para abrirle las puertas para presentarse en diferentes radio-shows (en vivo como solía ser en esa época) en las ciudades de Shreveport, Lousiana y lógicamente Montgomery, pertenecientes todas al estado de Alabama. El tema ganador de ese concurso fue “WPA Blues”. Para entonces, Hank era llamado “el Shakespeare de Montgomery”.

Con su banda, y con apenas 13 años, Hank comienza a tocar en escuelas y centros comunales, siendo su madre la que recaudaba los pequeños ingresos del grupo parándose en la puerta de sus recitales, sin siquiera escucharlos.

En 1941 firma un contrato con la radioestación WSFA, bajo el pseudónimo de “The Singin’ Kid”, que duraría hasta casi 1950, donde entonaba canciones de su ídolo Roy Acuff además de algunos hits pertenecientes a otros autores. Ello significó un empuje muy importante para su incipiente carrera. Pero no todas eran alegrías. Llegaba la época de vacaciones, y Hank (ya con 17 años) decide tomar un descanso en Texas. Para hacerse de unos pesos, decide incursionar como cowboy en la doma de caballos, sufriendo por ello un accidente al caerse de uno de los animales, lo cual le produjo lesiones en la columna que serían determinantes para la evolución futura de su salud.
En 1943 inicia una relación con una granjera de Banks, Alabama, llamada Audrey Mae Sheppard, en un momento donde alternaba sus shows radiales con los clásicos Medicine Shows de la época. Al año siguiente se casa y se mudan a una casa de huéspedes llamada Lily’s.
A partir de allí, Audrey empieza a manejar los contactos y la carrera de Hank, quien lentamente iniciaba sus inclinaciones por la bebida. Esto motivaría las contínuas rencillas matrimoniales y cambios de ánimo, que de alguna manera inspiraban a Hank en sus composiciones musicales.


A efectos de poder encontrar una mejora laboral y profesional, en 1946 deciden trasladarse a Nashville con el fin de entrevistarse con el productor Fred Rose, quien era socio de Roy Acuff, en la compañía Acuff-Rose.
Luego de la entrevista acuerdan grabar para el sello Sterling Records dos singles: “Never again” (1946) y “Honky Tonkin” (1947), los cuales constituyen sendos sucesos. En 1947, Hank es contratado por el sello MGM Records, siendo Rose su productor y manager. El primer single que graba para su nuevo sello es "Move it on over", el cual se erige en un importante hit alcanzando el puesto n° 5 de los charts. En el verano de 1948 aparece en los shows y tours organizados por la KWKH’s Lousiana Hayride, siendo ese año el lanzamiento de dos nuevos temas: “Honky tonkin” y “I’m a long gone daddy”.
En 1949 llega el tiempo de grabar “Lovesick blues”, un tremendo tema compuesto por Irving Mills y Cliff Friend, el cual inicialmente había sido grabado por el músico yodellista Emmett Miller y popularizado luego por Rex Griffin. El suceso de “Lovesick blues” (3 millones de copias vendidas) fue la gran catapulta para la carrera de Hank, logrando debutar en el puesto n° 1 de los charts country, manteniéndose 16 semanas en el mismo, y apareciendo en el puesto n° 25 del chart pop.

 


Con ese tema hace su aparición el 11 de junio de 1949 en el Grand Ole Opry, y logra algo que no tenía precedentes en la historia de ese teatro: ¡¡ hace seis bises a pedido del público, que continuamente reclamaba oir de nuevo el tema !!.
Era finalmente la consagración de Hank como estrella, ya que era respetado e indiscutido por la crítica, a la par que había ensamblado un perfecto conjunto musical con los Drifting Cowboys, conformados por Bob McNett (guitarra), Hollous Butrum (bajo), Jerry Rivers (violín) y Don Helms (steel guitar).

Llegaron a cobrar u$s 1.000 por concierto, lo cual hablaba a las claras del éxito que había alcanzado Hank en la época, iniciando así importantes giras por el resto del país.
Ese mismo año (1949) nace su primer hijo: Randall Hank (quien se convertiría artísticamente en Hank Williams Jr, y al cual cariñosamente le había apodado “Little Bocephus”), hecho que pareció imprimirle una gran cuota de inspiración musical al componer exitosos temas como: "Wedding bells", "Mind your own business", "You're gonna change (Or I'm gonna leave)" y "My bucket's got a hole in it". El año 1950 no le fue en zaga al anterior, ya que alcanza los primeros puestos del chart country con tres n° 1: "Long gone lonesome blues", "Why don't you love me" y "Moanin' the blues" y cinco top ten: "I just don't like this kind of livin'", "My son calls another man daddy", "They'll never take her love from me", "Why should we try" y "Nobody's lonesome for me". En ese mismo año, como forma de darse un gusto y a la vez tantear la repercusión en el público, edita una serie de temas de corte espiritual bajo el seudónimo de “Luke, The Drifter”, los cuales son muy bien recibidos por la crítica.

En 1951 aparece uno de sus mayores éxitos musicales: “Cold cold heart”, un verdadero símbolo de la composición lastimera y sensible de Hank. Es precisamente Tony Bennet quien ese año graba el tema, alcanzando un gran éxito, y encaramándolo en los primeros puestos del chart pop. Enumerar todos los artistas (country y no country) que a futuro cantaron también este tema sería tarea ciclópea, mencionando para sintetizar simplemente desde Guy Mitchell, Tom Jones, Frankie Laine y Ray Charles hasta los Red Hot Chilli Peppers, Elvis Presley y Norah Jones.
El año 1951 se cierra con otros importantes hits: "Hey, good lookin'" (puesto n° 1), "Howlin' at the moon", "I can't help it (If I'm still in love with you)", "Crazy Heart" "Lonesome whistle" y "Baby, we're really in love", todos los cuales se ubican entre los top ten del chart country. Con el auge de la televisión en la década del ’50, Hank Williams encuentra una forma de hacerse conocer en todo el país, participando como invitado de los programas y giras de Bob Hope, Jack Benny o Minny Pearl.

Para entonces, su incipiente adicción a las bebidas cobraba mayor envergadura, y junto a sus desavenencias matrimoniales, comenzaban lentamente a jaquear la brillante carrera de Hank.
Para entonces, su esposa Audrey (quien también cantaba) aprovechando la fama de su esposo, intenta lanzarse como solista, pero no logró despegar nunca musicalmente. Ese mismo año, y en un intento de reconciliación, ambos deciden tomarse un descanso trasladándose a una granja en Tennessee. Allí vuelve a sufrir una caída resintiéndose de su vieja lesión en columna. Una lesión que como tal no era seria, pero que a partir de estudios diagnósticos, descubren que Hank padecía de espina bífida congénita, es decir, una malformación en la parte terminal de la columna vertebral, que estuvo asintomática hasta que los golpes y caídas sufridas, habían puesto de manifiesto.
Los dolores eran realmente intensos, y el médico decide tratarlo con morfina. Para entonces, no era desconocido por la comunidad científica que la morfina era una droga adictiva, máxime en una personalidad como la de Hank que ya era adicto al alcohol. Fue un grave error médico sin dudas.
La mezcla de ambos se presentaba como una verdadera bomba de tiempo para las aspiraciones de una virtual recuperación física en Hank. Corría el año 1952 y la relación con su esposa Audrey empeoraba a la par de su salud.
En enero de ese año se divorcia, lo cual lo sume en profundos pozos depresivos, decidiendo regresar a Montgomery a vivir momentáneamente con su madre. Más allá de estas viscicitudes, su gran talento como compositor no menguaba, logrando grabar “Honky Tonk Blues” que alcanza el puesto n° 2 en los charts, siguiéndole otros éxitos (todos top ten) tales como: "Half as much", "Jambalaya", "Settin' the woods on fire" y "You win again".
Sus escándalos comienzan a estar a la orden del día, ya sea destrozando propiedades ajenas, disparando al aire con sus armas, o como lo sucedido en una sesión del Grand Ole Opry, donde deciden expulsarlo debido a su impuntualidad y la borrachera con la que se presentaba.
En la primavera de ese año, Hank abandona la casa de su madre y se muda a Nashville, donde hace migas con una figura que también sería un importante ícono del estilo honky tonk: se trataba de Ray Price. Para entonces, había salido el dictamen legal del divorcio, quedando la casa y la custodia de su único hijo en manos de su esposa, quien a su vez, quedaría con el 50% de los royaltys por derechos de autor.
La mezcla de alcohol y morfina seguía minando la salud de Hank, quien no logra terminar en pie ningún concierto. Su banda (The Drifting Cowboys) decide abandonarlo y unirse a la incipiente figura de Ray Price, también cobijado por Fred Rose. Para entonces, Rose ya tenía en mente romper el vínculo con Hank, quien solo se sustentaba tocando para la KWKH’s Louisiana Hayride, pero ya con pagos muy reducidos y con bandas de acompañamiento que se formaban en el momento. Solo el gran carisma y su enorme fasceta comunicacional, hacían que Hank fuera igualmente una atracción.
En tanto, en sus shows solía aparecer una joven admiradora que lo seguía en sus periplos. Se trataba de Billie Jean Jones Eshlimar, hija de un policía de Louisiana, quien con sus 19 años encandila a Hank, y en pocos meses más deciden contraer nupcias. Como hecho anecdótico, Billie Jean sería con el tiempo, esposa de otra luminaria del country: Johnny Horton. De las múltiples “amigas de la vida” que se acercaban a Hank, una de ellas llamada Bobbie Jett, logra obtener de él un subsidio para mantener un supuesto hijo que habrían tenido durante un amor furtivo. El final de 1952 lo toma a Hank con nuevos problemas de salud, esta vez de tipo cardíaco, recibiendo nuevos fármacos por parte de su médico de cabecera Toby Marshall.
Llega el año nuevo, y en su agenda ya tenía programado ofrecer un concierto en Canton, Ohio. Para llegar allí debía tomar un vuelo que salía de Knoxville (Tennessee), pero las malas condiciones climáticas (temporal con nevadas intensas) hicieron que el avión no saliera. Igualmente, Hank decide concurrir en su auto (un Cadillac nuevo), para lo cual contrata de chofer a un joven estudiante llamado Charles Carr, dado que su delicada salud no le permitiría largas horas de manejo. Antes de partir, su médico de cabecera le aplica dos inyecciones de vitamina B12 y una nueva dosis de morfina. Era la única forma de tenerlo en pie.
El chofer lo recoje por su casa y lo traslada en el asiento posterior del auto. Entre los bártulos del viaje, Hank lleva consigo una botella de whisky que va consumiendo íntegramente durante el trayecto. En un tramo del mismo, el auto es parado por un policía debido al exceso de velocidad que llevaba, y en su rutina de inspección vehicular, descubre que Hank yacía atrás “como un hombre muerto” (tal las palabras del agente).
Su estado es de tal gravedad, que deciden trasladarlo urgentemente al hospital de West Virginia. Las medidas de reanimación resultaron infructuosas. A las 7.00 hs A.M. del 1° de enero de 1953, es declarado muerto por fallo cardíaco. Paradójicamente, el último tema que había grabado se titulaba “"I'll Never Get Out of This World Alive" (“Nunca Dejaré Vivo Este Mundo”), el cual llegaría al puesto n° 1. Sus restos son llevados a Montgomery, siendo acompañado por 20 mil personas que llegaban desde diferentes regiones


El último adiós antes de ser enterrado estuvo a cargo de cuatro de sus entrañables amigos: Roy Acuff, Carl Smith, Red Foley y Ernest Tubb, quienes entonan una canción de despedida como homenaje póstumo. Tres días después de su entierro, nacía una hija producto de su affair con Bobbie Jett.
Por su parte, el oportunismo comercial de entonces, hizo que se editaran unos temas que ya Hank había grabado, y que tendrían una repercusión extraordinaria: "Your cheatin' heart", "Kaw-Liga" y "Take these chains from my heart" (todos n° 1 en los charts country). La popularidad y a la vez, la tristeza que había despertado Hank en el público, hizo que la MGM re-editara varias placas incluyendo demos nunca antes editados, entre los que se rescató un tema que constituyó un verdadero hit también: "Weary blues from waitin' “.
En 1961 Hank Williams es uno de los primeros artistas en ingresar al Hall de la Fama de la Música Country. Asimismo, recibe un Grammy a la trayectoria en 1987, año en que ingresa además al Hall de la Fama del Rock & Roll. Durante toda la década del ’60 se siguieron re-editando discos de Hank, los cuales se masterizaban, mejorándoles el sonido, haciéndolos más estridentes e incluyéndole cuerdas, violines y hasta sonido estéreo. Ello quizás le hacía perder la melancolía, el lirismo y lo evocativo de sus grabaciones originales, las cuales recién en la década del ’80 pudieron ser recapturadas y editadas con sus sones verdaderos.
El cine no podía escapar al influjo de Hank, siendo filmada su vida en la película “Your Cheatin’ Heart” interpretada por George Hamilton IV. Y como un homenaje a dos grandes leyendas de sino trágico como Hank y Jimmie Rodgers, Clint Eastwood protagonizó y produjo el film “El aventurero de Medianoche” (Honky Tonk Man) de 1982.

Un peculiar homenaje en 1989 le hizo su primer hijo Hank Jr, quien incorporó la voz de su padre proveniente de una grabación del tema “There’s a tear in my beer”, simulando ser un tema cantado a dúo. Resultó por suerte, un gran éxito también.
El 17 de setiembre de 1991, en ocasión de cumplirse 68 años del nacimiento de Hank Williams, fue construida una estatua en la plaza Lister Hill de la ciudad de Montgomery

Nuevos homenajes y tributos han aparecido, siguen y seguirán apareciendo año tras año, en figuras relevantes no solo del ámbito country, sino también del pop y del rock. Ningún otro artista ha tenido un número tan grande de covers de sus canciones, como lo es el caso de Hank Willimas. Hasta el día de su muerte compuso 129 canciones, una cifra pocas veces superada en el ámbito musical.
Su influencia musical es indudable a la hora de señalar a los verdaderos artífices de la popularidad que hoy tiene la música country en todo el mundo, así como su influencia en los álbores del rock. Y quienes tengan la posibilidad de oir y disfrutar sus viejos temas, seguirán emocionándose de igual modo que lo hacían aquellas generaciones de hace medio siglo atrás.
Las palabras que surgen de la placa que figura en el Country Hall of Fame son una clara síntesis de lo que fue Hank en vida: “Las melodías sencillas y hermosas, y los temas directos y tristes de sus letras sobre la vida tal como él la conocía, nunca morirán”.
Otros sitios de interés:

Hank Williams - sitio oficial
Hank Williams Listings
American Masters: Hank Williams
Country Music Hall Of Fame
Rock Hall Of Fame
Wikipedia

Colaboración enviada para la A.M.C.U. por el Dr. Jorge Alonso desde la República Argentina.

 
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